Rabea, 7 años.

Rabea nació sin pabellón auricular y con el canal auditivo obstruido. La vida diaria era todo menos divertida para Rabea; acontecimientos como fiestas de cumpleaños, festivales musicales o incluso los centros comerciales suponían demasiado para ella, tanto que a menudo la alteraban y rompía a llorar. Deseaba intensamente poder participar en estos acontecimientos, pero no conseguía afrontar estas situaciones.  

Cuando Rabea cumplió los cuatro años de edad, intentamos que llevara puesta una banda de conducción ósea durante dos semanas. Desafortunadamente no hubo manera que funcionara. Aunque la audición mejoró bastante, no quería llevar la banda y, por lo tanto, todo el dispositivo se convirtió en algo inútil para ella.

Pero un par de meses después, Rabea estaba dispuesta a darle otra oportunidad al dispositivo . Fue entonces cuando nuestro médico nos habló del VIBRANT SOUNDBRIDGE y nos recomendó que Rabea recibiera un implante antes que empezara el colegio. Y eso fue lo que hicimos. El día en el que se calibró el procesador de audio, Rabea estaba muy emocionada y entusiasmada. Una de sus primeras preguntas fue: “¿Los pájaros han cantado siempre de este modo tan hermoso?”

Actualmente Rabea es una chica muy alegre. Se pone a prueba con diferentes deportes y quiere también aprender a tocar un instrumento musical. Cuando va a fiestas u otro tipo de evento en el que hay muchos sonidos distintos, es mucho más fácil para ella ahora que tiene un SOUNDBRIDGE.

Y, a propósito, entre nosotros, llamamos a su procesador de audio su “oreja”.
 
 

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