Gerald, 52 años.

“Recomiendo totalmente el implante a cualquiera que lo esté considerando.”

Se me diagnosticó muy pronto que padecía de una hipoacusia leve.
A medida que pasaron los años empeoró considerablemente y en 2003 se me recomendó que probara un audífono.

El médico me aconsejó el VIBRANT SOUNDBRIDGE en vez de un audífono convencional, ya que teniendo en cuenta el audiograma, consideraba que era más apropiado para mi tipo de hipoacusia.

Decidí realizarme la operación y recibí el implante en 2004. Una vez realizada la primera calibración del procesador de audio, me sentí como si estuviera en un mundo totalmente distinto. Fue sólo entonces cuando fui consciente de lo que me había estado perdiendo durante años.
Fue una experiencia muy especial para mí caminar por la calle y entender lo que hablaba la gente, justo después de la calibración.

Era capaz de oír sonidos que nunca antes habían existido para mí en los últimos años. El piar de los pájaros, el murmullo de un arroyo... Todo lo que me rodeaba me envolvía como un sonido musical.

Para la práctica de mi profesión, el SOUNDBRIDGE era de vital importancia. Soy consultor y tengo que impartir seminarios; sin el VIBRANT SOUNDBRIDGE esto no hubiera sido posible.

Recomiendo totalmente el implante a cualquiera que lo esté considerando. El riesgo es absolutamente mínimo y desde la perspectiva del paciente, la intervención fue sencilla y simple.
 
 

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