Elodie, 5 años.

“La vida de nuestra hija fue mucho más fácil con el VIBRANT SOUNDBRIDGE.”

Cuando Elodie nació, se le confirmó casi de inmediato que carecía de uno de sus pabellones auriculares. Tras muchas pruebas, nos corroboraron que presentaba atresia en el canal auditivo junto con hipoacusia. En un principio, a Elodie se le proporcionó una banda de conducción ósea para la cabeza a fin de ayudarla a compensar su hipoacusia. Sin embargo, la banda no resultó ser nada práctica, ya que cuando Elodie realizaba algún deporte, la banda no permanecía adecuadamente en su lugar.

Fue gracias al contacto con otras familias afectadas y tras una conversación con un cirujano otorrino en Múnich que se nos informó del SOUNDBRIDGE. Con todo, la decisión de realizar la implantación no fue fácil.

Pero justo en el momento en el que el sistema del implante se activó, fue cuando supimos que habíamos tomado la decisión correcta. Cuando el procesador de audio se colocó por primera vez en su cabeza, Elodie continuó jugando como siempre. Pero cuando pensaba que nadie la miraba, empezó a deslizar rápidamente su mano sobre la mesa y a repiquetear la superficie con sus uñas. Éramos conscientes que ella estaba escuchando esos pequeños sonidos.

Ése fue SU momento y, como sus padres, sentimos cómo se nos ponía la piel de gallina.

Desde la implantación, muchas cosas han cambiado para Elodie: la pronunciación, vocabulario y también la gramática han mejorado drásticamente. Desde entonces, se siente más segura y puede concentrarse mucho mejor. Ahora es mucho más fácil para ella reaccionar al tráfico de la calle, ya que puede oír a los coches venir desde lejos así como saber de dónde vienen.

La vida de nuestra hija se ha vuelto mucho más fácil con el SOUNDBRIDGE. Puede hacer deporte sin tener que preocuparse si la banda de conducción ósea se mueve o no de su sitio. El deporte la hace muy feliz. Incluso muestra orgullosa su cicatriz a los demás niños como prueba de su valor.
 
 

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