Dirk, Bélgica.

“El procesador de audio es verdaderamente fácil de usar en el día a día y no sólo mi audición, sino también mi calidad de vida, han mejorado desde que recibí mi BONEBRIDGE.”

A los 25 años de edad se me diagnosticó el síndrome de Ménière. Eso significaba que mi audición empeoraría de forma progresiva en los próximos 20 años, hasta que me quedara completamente sordo del oído izquierdo.

Padecer de hipoacusia profunda unilateral trae consigo problemas específicos, como descubrí. Así, por ejemplo, perdí el sentido de la dirección y cualquier sonido me parecía que venía del lado derecho, lo que a veces hacía difícil algunas situaciones. Cuando mi teléfono móvil sonaba, lo buscaba desesperadamente como si el sonido proviniera de ese lado. O cuando mis hijos me llamaban con un “Papá, ¿puedes venir aquí?”, la palabra “aquí” podía significar el comedor, la cocina, el altillo o el cuarto de baño para mí.

En el trabajo también tenía dificultad para seguir las deliberaciones durante una reunión o no podía seguir la conversación en un restaurante. Finalmente probé con varios audífonos. Fue una gran mejora, pero me incomodaba bastante llevar el dispositivo detrás de la oreja o en ésta.

Había oído algo sobre los implantes osteointegrados, que se fijan en el cráneo por medio de un tornillo, pero encontré los riesgos demasiado elevados. Leí entonces un artículo sobre la tecnología del BONEBRIDGE que me resultó verdaderamente interesante, tanto como para querer saber más, por lo que casi inmediatamente concerté una cita con el otorrino de mi clínica local.

No me llevó mucho tempo decidir que esa era la solución que estaba buscando. Un sistema que podría llevar cómodamente y que, además, mantendría mi piel todavía intacta.

La intervención se realizó a mediodía en el hospital y antes de caer la tarde ya pude volver a casa. Todo fue bien y, pasada una semana, estaba de vuelta en el trabajo. Un par de semanas después de la operación, se programó mi procesador de audio y se realizaron los primeros ajustes y, de repente, todo se volvió real.

Llevo con mi sistema BONEBRIDGE un año y verdaderamente puedo decir que ha sido la elección correcta. Las expectativas que tenía se han visto superadas con creces. La calidad e intensidad del sonido es mucho mejor de lo que podía haber imaginado.

Puedo seguir de nuevo las conversaciones durante las reuniones y participar en ellas cuando salgo a un restaurante con amigos. El procesador de audio es verdaderamente fácil de usar en el día a día y no sólo mi audición, sino también mi calidad de vida, han mejorado desde que recibí mi BONEBRIDGE
 
 

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