La historia de Lukas

El temporizador tenía la forma de un cerdito.

Con un ojo puesto en la olla con agua hirviendo y el otro en su hijo, Andrea programó el reloj temporizador de la cocina. Lukas, su hijo de 6 meses, estaba acostado en su balancín sobre la mesa de la cocina.
 
 

Cuando el temporizador con forma de cerdito sonó, Andrea salió corriendo para silenciar el molesto timbre que indicaba que la cena casi estaba preparada. Fue en ese momento cuando ella y su marido notaron que algo iba mal.

“Yo me sobresalté cuando el temporizador comenzó a sonar, pero Lukas no tuvo ninguna reacción”, cuenta Andrea.

Ella y su marido Achim actuaron de inmediato. Después de consultar al pediatra y a un especialista, la pareja recibió la noticia que confirmaba sus sospechas. Lukas sufría de pérdida auditiva profunda, y estaba al límite de la sordera total.

“Creo que, al descubrir que Lukas no había oido el temporizador, ninguno de los dos nos imaginamos lo que esto podría significar”, afirma Achim. “Si en ese momento hubiéramos entendido la gravedad de la situación, creo que nunca habríamos pensado que se trataba de un problema que podíamos superar.”

Lo que Lukas es capaz de hacer es un caso muy raro. A pesar de que se le diagnosticó pérdida auditiva profunda cuando tenía seis meses de edad, Lukas es capaz de tocar música.

“Hace algo que muy pocos niños de su edad pueden hacer. Es posible gracias a su implante coclear”, dice Peter, el profesor de música de Lukas.

Peter lleva enseñando a Lukas a tocar el teclado desde hace más de seis años. Dice que Lukas es reconocido entre sus compañeros por su habilidad para dominar un instrumento musical. Para Lukas, la música es una forma de expresión y una escapatoria.

“Creo que la música es realmente muy importante en mi vida. Me ayuda a relajarme y a tranquilizarme”, dice Lukas. “Realmente disfruto escuchando y tocando música.”

Lukas recibe clases particulares desde que tiene 9 años de edad. En un principio pidió a sus padres aprender a tocar el piano, pero al poco tiempo se dio cuenta de que se sentía más cómodo con el teclado. A Lukas le gustaban “las teclas adicionales, los programas y las funciones electrónicas”. Su profesor de música pensó que dar clases a Lukas suponía un enorme desafío y quería formar parte de él. Durante su adolescencia, el teclado ayudó a Lukas a expresarse.

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